
Hoy me he enterado de mi enfermedad, es una enfermedad real pero no existe en ningún tratado de medicina ni ha sido diagnosticado tras infinidad de pruebas con todo tipo de tecnología impresionante, ha sido todo mucho más sencillo: ha sido una toma de consciencia intuitiva, reafirmada posteriormente por un auto análisis breve pero completo de la situación.
Es una enfermedad severa y dura, grave, muy grave ya que no tiene cura ni hay tratamientos paliativos, tan solo la convicción de que será una batalla larga y dolorosa, solitaria, como solitarios son los males que aquejan al ser humano en lo más recóndito de su interior.
Voy a obligarme a escribir cada día, pero sin orden ni concierto, como mi cabeza, como mi enfermedad, con mi locura, con mi lucidez,... ni siquiera pretendo tener un idioma vehiculando esta sarta de cosas que a partir de este momento saldrán a la luz, no escribo esto para nadie, ni siquiera para mi mismo, sólo son retazos para si en algún momento se decide que esto que me acontece ahora a mí (y que antes a tantos otros ha acontecido) se declara como enfermedad oficial, incluso pandémia, y alguien da con esto y le sirve para poder estudiar la evolución del mal a través de este diario, impersonal, inconexo, loco y cuerdo, incoherente pero con algo en el fondo que puede hacer pensar que hay algo de fondo, quizás la propia enfermedad.
Puede que al final todo ello pueda parecer un despropósito, pero el anonimato que me brinda el medio, la gratuidad que ello implica, y en ultimo lugar, la esperanza de que puede que esto nunca llegue a los ojos de ninguna persona cabal, me animan a ello aún antes de empezar esta aventura solitaria e inútil, y por ello, tan atroz.
Es una enfermedad severa y dura, grave, muy grave ya que no tiene cura ni hay tratamientos paliativos, tan solo la convicción de que será una batalla larga y dolorosa, solitaria, como solitarios son los males que aquejan al ser humano en lo más recóndito de su interior.
Voy a obligarme a escribir cada día, pero sin orden ni concierto, como mi cabeza, como mi enfermedad, con mi locura, con mi lucidez,... ni siquiera pretendo tener un idioma vehiculando esta sarta de cosas que a partir de este momento saldrán a la luz, no escribo esto para nadie, ni siquiera para mi mismo, sólo son retazos para si en algún momento se decide que esto que me acontece ahora a mí (y que antes a tantos otros ha acontecido) se declara como enfermedad oficial, incluso pandémia, y alguien da con esto y le sirve para poder estudiar la evolución del mal a través de este diario, impersonal, inconexo, loco y cuerdo, incoherente pero con algo en el fondo que puede hacer pensar que hay algo de fondo, quizás la propia enfermedad.
Puede que al final todo ello pueda parecer un despropósito, pero el anonimato que me brinda el medio, la gratuidad que ello implica, y en ultimo lugar, la esperanza de que puede que esto nunca llegue a los ojos de ninguna persona cabal, me animan a ello aún antes de empezar esta aventura solitaria e inútil, y por ello, tan atroz.

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