dimecres, 28 d’abril del 2010

Día 171: manos

Hoy le toca a mis manos. Son curiosas, algo pequeñas, con apariencia de ser más bastas de lo que al tacto parecen, con múltiples cicatrices provocadas por miles de cortes y por la electricidad. Lo curioso de mis manos no es su aspecto, sino su indolencia. No son capaces de seguir las más mínimas órdenes. No me obedecen, siguen su perspectiva independientemente a lo que yo las intente mandar. Parecen independientes de mi mismo. Ya hace muchos años que tengo un ligero temblor, bueno, a veces no tan ligero, que me hace pensar siempre en un parkinson incipiente, pero después de tantos años parece que ya es una característica propia de ellas. Querría dibujar mi estado más que no escribir sobre él, sería mucho más ilustrativo, a fin de cuentas, mi conocimiento del lenguaje y mi capacidad de expresión es patética, y creo que las imágenes siempre son capaces de expresar mejor los aspectos menos racionales del individuo. El problema es que a mis manos no llega la información que el cerebro genera. Otro fracaso más a apuntar a mi enorme lista.

dimarts, 27 d’abril del 2010

Día 170: cuerpo

Físicamente somatizo todo lo que mi mente perversa y putrefacta genera. Mi cuerpo empieza a comportarse en consonancia con mis tétricos pensamientos. El pesimismo se apodera de mi forma de vida y mi cuerpo se acomoda, como una abducción de mi cuerpo por parte de mi mente que hasta ahora no se conocían. Cada vez más cosas y más extrañas, cada vez más decrepitud, que no tiene que ver con la edad, sino con la consideración moral. A peor comportamiento social, más estigmas que me impiden la socialización. Lo que me pasa ahora es algo realmente sensacional si se piensa. Mi propio cuerpo me impide socializarme, a mi repugnante aspecto se junta este tipo de "molestias" que me impide todo contacto, tan solo me falta una grave y rara enfermedad que se contagie con la vista prácticamente. ¿Seré capaz de superarme?

diumenge, 25 d’abril del 2010

Día 168: fracaso

¿No os encanta cuando todo sale mal? ¿No os parece divertido cuando todo lo que haces en esta vida parece teñirse de color marrón a pesar de que tu eliges otros colores y que el marrón lo odias? Puede que no os lo parezca, pero debería cuando todo pasa exactamente así hagas lo que hagas y te empeñes en lo que te empeñes, utilices la estrategia que utilices, el resultado es el mismo, no hay nada que puedas hacer o dejar de hacer. Deberíamos dejar de empeñarnos en que las cosas salieran de otro modo y aceptar que no hay nada que hacer, dejar de luchar, aceptar el status quo y poner punto final a esta lenta y dolorosa agonía que significa fracasar en todos los estadios en que juegas a lo largo y ancho del tiempo y del mundo. "Hola, soy un fracasado, pregúnteme como", voy a hacerme una chapa con ese lema e intentar sacar provecho de ello.

dissabte, 24 d’abril del 2010

Día 167: silencio

Muchas veces la gente discute por tonterías. La mayoría de las personas que se pelean y no vuelven a hablarse en su vida lo hacen por autenticas tonterías, seguramente todo lo que a mi me pasa, mi enfermedad, es una solemne tontería, pero estoy dispuesto a no hablar nunca más con nadie, no tengo ninguna necesidad ya que no creo que nadie pueda decir absolutamente nada que tenga el más mínimo interés para mi.

divendres, 23 d’abril del 2010

Día 166: sin tregua

Dicen que todos tenemos un lado perverso, en mi caso y sobretodo ahora, todos mis lados son perversos, y las ideas que irradian ahora de mi mente perversa incluso me asustan a mi mismo si soy capaz de pensar en ellas más de diez minutos ininterrumpidamente. El problema viene siendo que el dolor no me permite ni siquiera esos diez minutos de tregua en el descanso de mi mismo.
Vamos.

dijous, 22 d’abril del 2010

Dia 165: vidre

Avui veig cares que em miren i jo les miro a elles perplex. Sembla que em mirin però no em miren, em traspassen amb la mirada perquè jo m'he tornat transparent. No invisible, simplement transparent, com si fos un vidre. La gent mira a través meu sense importar-li per res si jo estic o deixo d'estar, com si fos un vidre a través del qual mirem el paisatge, que mai el tenim en consideració a no ser que estigui brut, ratllat o trencat i llavors ens fixem per queixar-nos, perquè no està com nosaltres desitjaríem, perquè ens priva de la contemplació del que hi ha més enllà. Així em sento avui, sóc una cosa tan poc digna de menció com un vidre, tan poc digna de consideració com això. El pitjor de tot és que tenen raó i jo sóc molt més fràgil que el vidre.

dimecres, 21 d’abril del 2010

Dia 164: crack

La cosa pinta molt malament, la cosa no pot redreçar-se ja. No, no és el pessimisme habitual que he repetit mil i una vegada des d'aquestes mateixes pàgines virtuals, encara que això segurament també ho he escrit ja, ara noto unes sensacions diferents en mi mateix, com si la fi ja estigues relativament més a prop. En tot aquest temps he fet i desfet, he parlat, he dit coses i més coses però les sensacions de vegades no reflectien exactament el que més que res era un desig més que no pas una sensació, però ara mateix alguna cosa ha canviat en el que noto, en el que sento. Potser simplement és que ja he assumit que no hi ha res a fer pel que a mi respecta, que la més remota de les esperances que sempre tenim encara que diguem el contrari, ha desaparegut ja del tot i per sempre. Potser simplement el cansament m'ha vençut ja definitivament o simplement que de tant sentir i patir, finalment alguna cosa dins meu, en el meu més sòrdid inconscient, ha decidit assumir el que jo no volia assumir, la part lluitadora meva ha tirat la tovallola o alguna cosa per l'estil; per això ja no puc gairebé ni tan sols escriure. Un altre potser, i es que en tinc tants, es que la meva soledat cada cop és més punyent i estèril, i això no ho acabo de poder pair, no ho sé del cert, però el que si sé és que no hi ha manera de que jo pugui pensar en positiu, i estic perdent les ganes de tot, ja tot em rellisca d'una manera més aviat preocupant, perquè mai he estat despreocupat per res.

dimarts, 20 d’abril del 2010

Día 163: final countdown

El personaje se resquebraja por todas partes, el hombre se libera de su escudo, la persona está al descubierto y la posibilidad de ser vencido es total. Ya soy un ser derrotado, vencido y sin nada que perder y nada por lo que luchar. Ahora solo queda la espera, ahora solo dejar pasar el tiempo.

dilluns, 19 d’abril del 2010

Día 162: los sonidos del silencio

Miro caras y no reconozco a nadie, escucho voces y me suenan desconocidas, ni tan siquiera el tacto me es familiar, y eso que no he salido ni por un momento de mi cotidianidad, me rodean las personas que más o menos tolero (hasta cierto punto y que son las menos) o a las que estoy obligado a tratar, que no son muchas. Mi mundo se ha tornado un mundo nuevo, irreconocible pero a pesar de la novedad, no me produce ninguna incertidumbre, ninguna emoción, para mi sigue siendo rutinario a pesar de la alienación que forzosamente produce no reconocer a nada ni a nadie en mi entorno, y lo que es peor, tampoco encuentro a faltar ni deseo encontrar a nadie. Quisiera que el mundo estuviera vacío, sin nadie, ni tan siquiera estos desconocidos que me saludan por la calle y que yo miro con un cierto tono de reconocimiento pero a la vez un cierto desprecio que no puedo dejar de sentir. Ninguna emoción en los encuentros, en los fugaces saludos con un breve gesto automatizado, nada, vacío y sombra, cenizas de lo que en alguna ocasión pareció ser.
Mi yo también ha mutado algo, no se si con la enfermedad, con el dolor o con mi decrepitud moral, física y psíquica. Yo también me encuentro tan vacío como la gente con la que me cruzo, carezco por igual de interés, no despierto interés ni en la gente ni en mi mismo, soy una especie de caja vacía de resonancia pero que con el paso de los años se ha resquebrajado y ya no suena, su sonido es sordo y apagado. Ya no soy ni tan siquiera un encantador de serpientes, ya se ha perdido todo tipo de llamada de atención, que ni busco ahora como no la busqué en el pasado, pero ahora parezco vivir en una cámara de vacío absoluto donde ni tan siquiera puedo oír mi propio silencio.
Es hora de morir una y mil veces, cada día muero al acostarme y al despertarme, muero a cada recuerdo que tengo, pero mis fuerzas no aguantan, se debilitan. Es hora de morir una vez más.

dissabte, 17 d’abril del 2010

Día 160: dolor

Como se puede ver, ya casi no escribo, lo he intentado todo y con intensidad, he tenido tiempo, he tenido voluntad, pero no ha sido posible. El dolor ha aumentado, el tiempo pasa, el tiempo se arrastra o corre veloz, el tiempo pasa, pero el dolor no cesa, los recuerdos se agolpan para darme golpes que no espero, la enfermedad ha ido avanzando y yo pensaba que iría olvidando, que el dolor cedería, que mi vida podría restablecerse pero no, el dolor es hoy tan intenso como hace casi 2 años. Mi vida en absoluta soledad no ha aportado nada de lo que yo creía, pero tampoco ha estado una opción, es una necesidad fallida.
Todo se desmorona a mi alrededor excepto el dolor que se mantiene agudo, atroz, inhumano y que me mantiene en el recuerdo, porque no puedo evitar olvidar nada con este dolor abrasándome las entrañas. Ya estoy cansado, quiero decir más allá de lo que he escrito aquí en otras ocasiones. Quiero acabar con esto ya, quiero dejar de existir.

dissabte, 10 d’abril del 2010

Día 153: empeora

Hasta ahora me forzaba a escribir cada día, y ahora pese a que la voluntad es la misma, ya sea porque todo empeora o por que mi voluntad es día a día más frágil, no me es posible hacerlo. Pese a tener tiempo, pese a estar físicamente sentado ante un teclado, mis dedos no saben que movimientos hacer para trasladar lo que por el cerebro pasa en esos instantes. La enfermedad avanza inexorable y me convierte poco a poco en vegetal, cada vez menos humano.

dijous, 8 d’abril del 2010

Día 151: golpes

Parece que no debo generar suficiente dolor interno, dolor existencial, que desde el exterior, los golpes se suceden y ahora son de una crueldad extrema. Ahora ya tengo excusa para no sólo preocuparme por mi, para no mirarme en el ombligo una y otra vez, para no refugiarme en mi propio dolor, ahora también puedo compartir dolor ajeno al mio, vivirlo, darme cuenta una vez más de la mierda en que se convierte todo. Cada vez tengo menos argumentos para seguir adelante, ya no me queda donde aferrarme a no ser que me declare masoquista, cosa que no soy, puedo asegurarlo.
Estoy harto de golpes sin ningún tipo de recompensas, golpes y más golpes, el sinsentido de la experiencia de vivir, totalmente absurda e insoportable, una experiencia que tarde o temprano habrá de acabar, cuando yo lo decida.

dilluns, 5 d’abril del 2010

Dia 148: objectes

Es curiós el que pot arribar a passar per la nostra ment només amb mirar un objecte que en el seu moment no tenia cap mena de poder evocador, que passava desapercebut, però que el pas del temps i les circumstàncies el converteix en una mina antipersona demolidora. Això ha passat avui, fent neteja de calaixos, fent aquestes feines rutinàries que faig quan no vull fer les tasques que corren presa.
Es sorprenent el que passa en el cap d'una persona malalta com la meva, com recorda certs detalls amb una precisió mil·limètrica, i quan més detall, més dolor, multiplicat exponencialment per la realitat que es desenvolupa dins meu. Jo al cap li dic la màquina del temps, perquè sempre he pensat que fins a cert punt, el cervell és el més semblant a una d'aquestes andròmines que H.G.Wells descrivia als seus llibres. El problema és que no el sabem controlar com voldríem, no podem evitar certs records i potenciar uns altres, el dia que això sigui possible, serà l'autèntica evolució de l'homo sapiens sapiens. Mentre tant, no passem de ser uns primats avançats que tenen els mateixos principis que qualsevol parent seu.
La malaltia avança i s'estén sense aturar-se per res. El dolor es insuportable, ja no asseguro res.

diumenge, 4 d’abril del 2010

Día 147: bibliotecario

Después de leer y leer durante años, tanto por placer, como por curiosidad como por obligación (auto impuesta) me doy cuenta de que he leído mucho pero me ha aprovechado muy poco. La memoria no me responde, muchas cosas que debería saber no las recuerdo, como si las leyese por primera vez. Esto pasa aleatoriamente tanto si la información es importante como si no, tiene muy poco que ver con la motivación. Si esto es así, ¿porque no puedo olvidar cosas que debería olvidar por cuestiones de salud? ¿Por que motivo debo estar inmerso en una situación tan extrema como la que vivo, metido en mi mundo mental degradado? ¿Por qué es tan intenso el recuerdo pasados los años y por que no se activan los mecanismos de defensa? Es un ataque autoinmune hacia mi mismo, eso es lo que pienso.
Sin recuerdos, ya no sería la misma persona, pero podría aspirar a ser una persona, tal como he de afrontar mi futuro, debo prescindir de algo que tengo y no puedo evitar tener, por lo tanto, la única salida es dejar de ser persona. Leo que Keith Richards quiere ser bibliotecario en el diario digital, puede que me esté volviendo loco de verdad, esto no puede estar sucediendo.

dissabte, 3 d’abril del 2010

Día 146: hoy podría ser

Nunca se sabe que día puede ser decisivo y cual no, hoy quiero que sea un día decisivo, necesito que lo sea, para mal o para peor, pero no aguanto más esta situación. Reventemos la situación hasta que reviente yo si hace falta, pero basta ya. Por si acaso reviento, hasta nunca.

divendres, 2 d’abril del 2010

Día 145: indiferencia

¿Que pasaría si al salir a la calle, tan sólo con mirar a la gente que os fueseis cruzando, quisierais reventarlas la cabeza con un bate de beisbol? Eso me pasa a mi, casi a diario, en todo momento y con todas las personas, tanto si las conozco como si no. Acojona, ¿No? Ya empiezo a estar acostumbrado a esa sensación, pero no deja de sorprenderme su contundencia y su persistencia, como casi todo lo que hay en mi, parece mucho más persistente de lo que parece. Puede que ese sea el secreto de mi éxito, y es que ya debo llamarlo así, pero no puede ser otra cosa cuando has sido un infraser como yo rechazado por todo el mundo, igual he batido algún récord y todo. Pero bueno, mejor debo ya hacerme a la idea, pues si hasta ahora he sido rechazado, lo que puede venir con mi nuevo yo puede ser espectacular, a pesar de que de estos rechazos ya no seré consciente, ya que ni siquiera podré darme cuenta de que soy rechazado, no habrá manera de saberlo por mi parte, y tampoco va a importarme si soy rechazado o no, indiferencia total, indiferencia de todo tipo.
En mi vida he sido indiferente a pocas cosas, me han interesado más unas que otras, pero indiferente no me ha dejado nada o casi nada, ahora ya si, la propia vida me es indiferente ya, si vivo o si muero, lo que me pase o lo que deje de pasarme, se me antoja ahora indiferente.

dijous, 1 d’abril del 2010

Dia 144: pujada

Visc en el pendent, en un pendent pronunciat i inacabable que fa que si em vull mantenir sigui a costa de molt d'esforç ja que si em relaxo una mica caic i em foto trompades. Per les circumstàncies de moment em vaig agafant sense ganes, això provoca que cada vegada estigui més avall, però ja n'estic tip d'aguantar-me, vull deixar-me i caure i a la merda amb tot. Ahir no vaig poder escriure ni un sol esborrany, tot i que vaig tenir l'ordinador obert per on tocava. No vaig poder perquè qualsevol esforç em suposa una negativa del meu cos a realitzar-la, el meu cap encara està més feble que el meu cos, i el resultat és que no faig res del que tinc que fer, ni res del que hauria de fer, ni res de res, estic submergit en la indolència total i absoluta. Restar aquí, mirar el que passi davant meu (gairebé res) i la resta de coses com si no existissin, perquè en el moment que hi penso en el que pot estar passant al món, el meu cap, jo, m'enfonso total i absolutament. Visc en una pujada, amb un percentatge més que considerable, i no puc fer res per encalçar el pla, on podria estar plàcidament. No puc descansar, no puc relaxar-me i els dolors em mortifiquen dia rere dia, indiferents al meu estat anímic. Ja no se on agafar-me, perquè amb el meu pes, ja cada cop m'aguanten menys coses, potser en un moment donat voldré agafar-me a algun lloc i patam, ja no hi seré a temps, cedirà com a cedit tota la meva força per dins. Cauré, m'estimbaré i ja tot em serà igual, com els dolors que ara em mantenen en la desesperació, hauran desaparegut i jo seré lliure, potser no seré res, però alliberat de les coses que ara m'ofeguen en la desesperació i el dolor, ja no tindré capacitat, ni voluntat, d'agafar-me a res i podré deixar-me caure fins el fons, per profund que sigui, no serà mai tan dolent com això que intento narrar des d'aquí.