dimarts, 29 de juny del 2010

Día 233: exclusión

Llevo varios días en silencio. He abierto el ordenador dispuesto a plasmar ideas y contenidos todos los días, sin saltarme uno, pero una vez delante no he podido hacerlo, no he tenido fuerzas, hoy tampoco, pero algo más porque estoy peor. Darte cuenta de lo estúpido que eres es duro, darte cuenta día tras día lo es más, pero darte cuenta de que esa estupidez es incurable, que no tiene ningún remedio, que no puedes parar ni un solo ápice y que esta estupidez va a costarme algo más que la propia vida. El dolor no me viene de mi estupidez tan solo, pero esta estupidez hace que el dolor no pueda ni tan solo bajar, casi todo lo contrario. Ver como te has ido apartando pero lo peor, como te han apartado.

dimecres, 23 de juny del 2010

Día 227: revetlla

Avui és d'aquests dies de l'any que tant odio, una revetlla, una festa popular. Això significa gent borratxa pel carrer en un número molt més gran del que és habitual, gent fent soroll amb aquesta pirotècnia característica d'aquestes dates i en general, gent molestant i molestant i més o menys la sensació que és una d'aquestes nits en que la gent ha de fer coses per obligació i passar-s'ho bé per força. Resumint, una merda de nit. Normalment no hi veig problema perquè em tanco a casa amb pany i forrellat per evitar problemes i punt, però avui he de sortir (no pas de festa) però veuré la gent, l'ambient, tot i això em fa regirar l'estómac. Des de la meva malaltia no havia sortit mai en aquesta data, i fins i tot abans ja ho evitava, només alguna cosa per obligació i una vegada que la nit va ser fantàstica, no per la celebració, sinó per circumstàncies especials que ara ometré. La resta, res de res, espero que sigui suportable i prou. El dolor del record ho farà especialment difícil, una nit difícil seguit d'una serie de dies incerts però possiblement sol i aïllat, com correspon a la meva decisió.

dimarts, 22 de juny del 2010

Día 226: vida

Las cosas pueden que empeoren, pero desde mi punto de vista todo se ve mucho peor, tanto que no pueden empeorar ya, pero el dolor permanece para recordarme que puede ser más intenso, que todavía puede aumentar mi capacidad de sufrir, pero no mi futuro. Mi futuro esta cerrado, mi futuro no puede mejorar ni un ápice, mi futuro está ya escrito, yo mismo me lo he escrito y voy a ceñirme a lo que tengo pensado sobre él. El infierno que me espera, en parte ha sido escogido por mi, si, hay circunstancias atenuantes, pero al fin y al cabo, yo soy y seré el único responsable de mi vida, sin tomar ninguna decisión en que haya nada más y nada menos que tener en cuenta que yo y mi vida. Una triste vida sin duda, una vida llena de dolor, una vida que se va entre los dedos de mi enfermedad, pero una vida mía y sólo mía, donde sólo yo decido, donde sólo yo intervengo, y donde sólo yo vivo, sin nada ni nadie a mi alrededor.

dilluns, 21 de juny del 2010

Día 225: inerte

Dentro de lo que son las vicisitudes que aquí narro, hay una cosa que celebro este año, y es la temperatura. Si algo me saca de quicio es el calor y con mi enfermedad todavía más porque me lleva a la inacción, a la indolencia que ya de por sí se sumaria a un estado que yo considero de "inerte". No se si se trata de una invención, pero ahora mismo, en mi estado civil lo que sería más apropiado para ponerme, a modo de epitafio existencial, sería este, el de inerte.
El hecho de que en lo que llevamos de primavera, por mucho que se hable del cambio climático, apenas hemos experimentado el calor, me ha permitido vivir unos días más, con la sensación de que soy un ser vivo y no un churretón de grasa que se derrite poco a poco. Amo el frío, el frío intenso y con las condiciones atmosféricas más adversas y en cambio odio el sol, el calor, la claridad... La enfermedad aunque prosigue, parece más aliviada mientras que la climatología me permite hacer algún tipo de cosa (aunque después no la haga) que el calor me lo impediría. Puedo sentirme higiénicamente hablando, más limpio y puro, y no en un estado sucio y macilento debido al calor. Por desgracia se que tarde o temprano empezará ese estado, y con él una parte de mi se consumirá a más velocidad de lo que ya lo hace. El calor hace a la gente más agresiva, y yo ya estoy en unos niveles insoportables como para todavía serlo más, no quiero convertirme en un peligro público, más de lo que ya lo pueda ser.

diumenge, 20 de juny del 2010

día 224: futuro

Teniendo un mundo peor, hoy me he levantado de humor de perros. He querido pegar a todas las personas con las que me he cruzado así que me he quedado otra vez en casa sin salir a la calle, sin cruzarme con nadie. Es un remedio muy eficaz, creerme. Hoy todo me parece peor, hoy todo es más triste y el futuro se atisba mucho más terrible de lo que me parecía hasta ahora. "Estamos todos hundidos en la mierda del mundo y no se puede ser optimista. El que es optimista, o es estúpido, o insensible, o millonario"

dissabte, 19 de juny del 2010

Día 223: Saramago

Hoy me he levantado más cabreado que de costumbre, hoy ha sido un día más lúgubre que de costumbre a pesar de que la noticia fue de ayer. Me dormí leyendo cosas de Saramago, alguien a quien he admirado siempre. Antes de leer nada de él, antes de saber algo de él, antes de oír su voz, algo había que me llamaba la atención y me atraía. Después, una vez oído, leído, conocido (hasta donde se puede decir conocer), lo que era una intuición se convirtió en certeza y en deseo. Si, Jose Saramago ha sido de las pocas personas con las que me hubiese gustado hablar, compartir, preguntar, charlar, escuchar. Por alguna razón que no llego a entender del todo (ni falta que hace) he admirado desde el primer día a Saramago como persona, incluso al margen de su literatura cuando la desconocía. Con el tiempo, todo lo que he leído sobre él, todo lo que he leído de él, lo que he escuchado que decía (con verdadera atención) ha producido en mí algo parecido a la veneración y generado el deseo de poder, más que hablar con él (¿qué le hubiese podido decir pobre de mi?) escuchar sus lúcidas palabras. No me cuesta nada fantasear nada e imaginar-me en algún paisaje lunar de su Lanzarote de adopción, sentado cerca de él, mirando el horizonte mientras escucho sus tranquilas y sabias palabras y llenas de sentido, con ese humanismo suyo, con ese pesimismo lúcido y atractivo.
Me levanto hoy de mal humor sabiendo que esa fantasía ya no podrá darse de ninguna manera, y que hay una persona menos en el mundo que despierta mi interés, y se que hay muy, muy, muy poquitos. Hoy tengo que hacer un tachón en el primer lugar de mi lista, y no se si habrá la posibilidad de remplazarlo. Pero la pena que es mía y egoísta, también lo es por el mundo que se queda un mucho más huérfano. Necesitaríamos unos cuantos Saramago para poder salvarlo y no sólo no los podemos clonar sino que perdemos al héroe original. Adeus Saramago, un vacío profundo se abre ante nosotros que dejamos de tener alguien a quien acudir en momentos de desesperación. Nos queda tu obra, pero no tú, y lamento eso.

dijous, 17 de juny del 2010

Dia 221: soroll

La meva intolerància al soroll desorganitzat es va fent més i més gran. Puc suportar una gran quantitat de decibels molt per sobre del que està permès per la convenció de Ginebra, sempre i quant tinguin alguna mena de organització, encara que sigui un caos organitzat, però els sorolls quotidians d'aquest món incivilitzat en que vivim fan que arrufi el nas i posi cara de fàstic a la mínima que aquesta mena de contaminació acústica arriba al meu cervell. Cada cop em passa més sovint i tinc menys paciència amb aquest tipus de sorolls. El soroll em transporta a un dels meus inferns més tètrics, més paorosos, un lloc on no vull estar i que acompanya el meu dolor i la meva malaltia amb una banda sonora de pel·lícula de por.
Cada dia la cosa va a pitjor, cada minut una part del meu cos es desfà però no es fa miques...

dimecres, 16 de juny del 2010

Día 220: Cabezón

Cómo puede observarse, mis intuiciones de ayer no se han cumplido, a no ser que nos acojamos a teorías como las de Derrida o Deleuze sobre el sujeto y la identidad, pero tranquilos, no pretendo ponerme a dar lecciones de filosofía, no podría dar lecciones a nadie ni explicar nada que tuviera sentido en algo tan complejo como la filosofía. ¡Si apenas puedo explicar las cosas más básicas!
Bueno, pese a mis intuiciones, prosigo, ayer no fue el último día, no fue mi despedida así que me veo en la penosa obligación de dar malas noticias a los hipotéticos lectores, sigo aquí, detrás de mi teclado intentando hacer esta crónica de mi enfermedad, dando explicaciones de mi evolución, o eso pretendía pero ahora no tengo muy claro que esté haciendo eso, más bien parece una crónica de alguien que ha dejado de ser humano, alguien que ha dejado de pertenecer a su propia especie. Puede que parezca que tengo la necesidad de explicar todo esto ya que mi contacto con el mundo real se ha ido diluyendo poco a poco, pero tampoco es eso, más que necesidad es una inercia la cual acometo más por cabezonería que por interés, ningún interés por escribir, por narrar, por explicar. Ya se lo que merecería como contestación tal comentario, si no hay interés ni por tu parte ni por los que podrían ser los receptores, ¿para que seguir agonizando públicamente? Ya lo he dicho, seguramente por cabezonería, una constante en mi vida. Incapaz de casi todo, en ocasiones soy capaz de llegar hasta el final con aventuras que no tienen ni futuro ni interés para nadie, pero yo las concibo como otra cosa, y no interés precisamente, y soy capaz de llegar a extremos difíciles de comprender, por un principio que incluso yo mismo desconozco en ocasiones. Puede que la inutilidad de la acción me sumerja en este estado catártico que creo alcanzar en estas situaciones, como lágrimas bajo la lluvia que diría el poeta cinéfilo.
Hoy no tengo nuevas sensaciones, y las de ayer se confunden con las de mañana, no se si será hoy el día de mi adiós, pero si se que hoy, en tanto que yo consciente, seré diferente de mi yo consciente de mañana, hoy me despido otra vez pero a la vez es la primera vez que me despido de vosotros, y mi adiós no es lánguido, es simplemente la certeza de la finitud la que me lo dicta.

dimarts, 15 de juny del 2010

Día 219: primer final

Hoy he despertado con un mal presagio sobre mi mismo. No hay nada nuevo, no tengo ninguna información que esconder, no ha pasado nada nuevo en ningún sentido, pero me siento como si debiera despedirme de todo el mundo, como si ya no fuera a serme posible nunca más ponerme en contacto con nadie, como si fuera mi adiós. Por tanto, me siento ahora mismo, a nivel emocional, como si fuera mi testamento, mi despedida, como si lo que no dijera ahora ya nunca más tuviera la posibilidad de expresarlo, como si ya nunca pudiera justificarme. Puede que mañana mi sensación sea otra cualquiera, puede que no haya mañana, muchos puedes, ninguna certidumbre. Lo peor de todo seguramente es que pese a que escribo como si fuera mi última vez, no por ello acometo este escrito de una manera especial, no tengo ganas de explicar nada, ni de dejar nada como epitafio más allá de la frase de Pepe Rubianes preguntado a tal efecto: "Iros todos a tomar por culo" o "Que os den por culo a todos" o algo por el estilo, grande Pepe.
Puede que parezca triste que aun pensando que es la última vez que puedes hacer algo, renuncias a ello, pero no me siento triste, ni en la obligación de darle trascendencia a algo, que muy a mi pesar, por más que provenga de una sensación, pienso que no será así; puede que esta sea una explicación a mi desgana... una vez más, la razón le puede al corazón, a pesar de que no siempre es así para mi desgracia. No sé hasta que punto estoy más contento con una capacidad u otra, pero se que en gran parte, mi enfermedad procede de esta "incapacidad".
Por si esta es efectivamente mi última vez sólo tengo que añadir que.... X

PD: poner en la X cualquier cita fantástica y maravillosa, una frase lapidaria al estilo de Groucho y decid que es mia, así esto tiene la trascendencia de los últimos actos.

dilluns, 14 de juny del 2010

Día 218: indolencia

Cuando no hay ganas de hacer nada y pasan los días y sigues sin tener ganas de hacer nada, y te obligas, y todavía es peor, y vas cayendo en la espiral de la indolencia (que yo le llamo); salir es cada vez más difícil. Y es que no hay nada que hacer una vez caes en ese pozo sin fondo, si te intentas obligar, fracasas y tienes la sensación que has perdido el tiempo y sales peor; si no haces nada de nada te sientes culpable de estar en ese estado, entonces, ¿qué hacer?
Las veces que no quiero refugiarme en el dolor como excusa o en la enfermedad, me siento culpable de pasar tantas y tantas horas sin hacer nada, casi sin moverme, en una situación más que pasiva, tan sólo interrumpida brevemente por algún impulso o las rémoras de la vida social que cada vez se va empequeñeciendo paulatinamente. Horas y horas sentado o estirado, en posiciones incómodas incluso, viendo pasar el segundero (o sintiéndolo) mientras ni los pensamientos son productivos. Pasa el tiempo poco a poco, tu lo vas experimentando, lo vas sintiendo, no haces nada, ni para ti mismo, tan solo te dejas llevar por esa indolencia supina que se apodera de todos tus actos. La culpabilidad interrumpe como mucho algún pensamiento fugaz, pero a la postre nada de nada, tan solo has de girarte de vez en cuando si estás incómodo y ya está. Giro sobre mi mismo y nada cambia, nada pasa, ni siquiera el tiempo.

dissabte, 12 de juny del 2010

Día 216: cosas que hacer

Todos tenemos que acometer cosas que no nos apetece nada hacer, en ocasiones nos intentamos hacer los despistados esperando que estas cosas se resuelvan solas y así nos libramos de nuestra responsabilidad, o hacemos todo tipo de triquiñuelas para evitar hacerlo y que otro lo haga por nosotras, pero casi nunca, esto pasa de una manera que no se cobre esa deuda. Si debemos acometer una responsabilidad lo mejor es hacerlo y cuanto antes mejor. Yo estoy deshaciéndome de todo tipo de ataduras que me obliguen a estar en semejante tesitura, pero siempre hay flecos que no puedes eludir, y que tampoco debes eludir, pero la verdad es que por tan pocos que son, no me parecen nada pesados, pero la dinámica que llevo me hace ser perezoso en todo tipo de contactos con el mundo real. Mi mundo real ya se ha trasformado en algo parecido a la nada, al vacío y cualquier contacto fuera de mi cubículo me parece algo que me trastoca toda mi tranquilidad.

divendres, 11 de juny del 2010

Dia 215: pes

Em sento molt pesat, massa, i no és pas el meu pes corporal el que em pesa, ni la meva consciència, tinc una pesantor dins meu, en la meva pròpia identitat que dia rere dia va augmentant i no se com desprendre'm d'aquest llast que m'impedeix seguir amb desimboltura el meu pas, el meu camí cap al no res.
Pot semblar un contrasentit el que dic, però ja que vaig a un lloc des del que no hi ha retorn i que no du enlloc, vull anar lleuger d'equipatge, i aquest pes no m'ho permet, no vull haver de pensar en res ni en ningú, no vull portar cap pes extra ja que vull estar disposat a fer el darrer salt tot lo més desproveït de pes que pugui per arribar molt lluny en el camí cap a enlloc, enlairar-me el màxim possible, deixar de tenir contacte amb la terra que em xucla cap a baix sense opcions. Necessito experimentar la ingravidesa abans de marxar.

dijous, 10 de juny del 2010

Dia 214: marginalitat

La gent passa pel meu costat i jo els miro amb estranyesa, sense entendre res, i sense sentir res per ells. Miro les seves vides absurdes i sense sentit. Els planyo, però no des de la superioritat sinó des de la superació d'un estat. Si, jo he superat el seu estat perquè m'he desfés de tot allò que em mantenia aferrat a la vida, però el preu que he pagat és massa gran. Els marginals hem de passar amb això amb coneixement de causa, i en ocasions fins i tot ens sentim orgullosos, però això és passatger, i sovint veiem amb poc orgull el nostre estat, més aviat amb tristor i un cert sentiment ambivalent sobre les coses que hem perdut i les que ens estem perdent per ser així, per haver triat aquest camí, això els que ho han triat. No sempre es tria aquest camí, de vegades et veus abocat, però els que tenim aquestes consideracions, els marginals, sigui d'una manera lliure o no, som conscients, sabem el que passa al nostre voltant i dins nostre. No sempre ho acceptem de bon grat, però finalment la marginalitat comporta un grau d'acceptació tàcita, a diferència dels que no son conscients del seu estat, que estan en la mateixa situació però s'autoneguen a si mateixos i van pel món donant tombs i s'aferren patèticament a unes vides podrides que no podran remuntar mai, i precisament el fet de no acceptar-ho, farà que sigui una vida extremadament complexa.

dimarts, 8 de juny del 2010

Día 212: lucidez

Lo más curioso de todo este despropósito que me ocupa desde hace ya más de 200 jornadas, es que el pesimismo no puede conmigo. No estoy pesimista a pesar de que algún lector hipotético sin entreno, podría pensar que mi tono es pesimista, pero nada más lejos de la realidad. No soy pesimista, simplemente tengo una extraña lucidez sobre las cosas de las que hablo, sin necesidad de dramatizar ni de dulcificar las cosas, con la objetividad del que tiene un observatorio privilegiado.
Ahora el dolor arrecia, hasta el punto que me cuesta teclear, y creo que la noche será dura. La medicación no me da ni un segundo extra de tregua. Hay alguna ley no escrita por la que los marginales como yo tienen que sufrir, sea de la manera que sea.

dilluns, 7 de juny del 2010

Día 211: Darkman

Hoy es de esos días en que el dolor sube fuerte por dentro de los huesos hasta instalarse en algún lugar detrás de los ojos indeterminado pero sublime, si se trata de "mejorar" la capacidad de doler. El dolor es tanto físico como psíquico hoy, y eso no es frecuente, normalmente el dolor físico no llega ni a ser dolor si lo comparamos con el otro. Parece ser que la única cosa que me indica que todavía soy un ser vivo es mi capacidad para aguantar el dolor, si me duele algo es que estoy vivo, y si eso es así, estoy muy pero que muy vivo, pero mi capacidad de aguantar se resiente y en días como hoy, tengo ganas de acabar con el dolor de manera drástica, peliculera, a lo grande en todo caso. Las ideas de como acabar con el dolor empiezan con soluciones típicas y se van tornando más y más delirantes hasta llegar al paroxismo de las maneras de hacerlo. Quisiera ser como Darkman en ese sentido, y a veces me siento como tal.
El problema del dolor es que me hace despistarme de mi enfermedad, no la estudio tanto ya que tengo otras preocupaciones. Al principio la enfermedad no me atraía tanto como las personas, pero ahora que las personas, en tanto que iguales, ya no las considero, la enfermedad y su naturaleza, son las que mantienen mi atención centrada, a no ser que el dolor se apodere de mi "alma", para decirlo poeticamente. Ahora a sufrir hasta que las drogas hagan efecto y me mantengan en brazos de morfeo, que suele ser muy poco tiempo.

diumenge, 6 de juny del 2010

Día 210: Reborn

Parecía que después de 19 días sin escribir ya había tirado la toalla pero no es así, no se porqué razón pero continuo, me resisto a desistir de mi empeño inicial, a pesar que todo a tomado un cariz diferente. La situación ha cambiado porqué la enfermedad ha ido mucho más rápida y destructiva de lo que yo esperaba, a mi alrededor han surgido dramas/tragedias que no esperaba y que han ayudado a la enfermedad a hacer de mi lo que ahora soy, ese ser autónomo, sin hipotecas que pagar, independiente ya por fin, desprovisto ya de cualquier consideración hacia los que en su momento fueron compañeros de especie, nada más que eso. En este proceso de deshumanización, de eliminar de mi todo aquello que me ligaba a la sociedad, he perdido mucho, he sufrido más y sigo haciéndolo, pero ahora ya no albergo dudas en mi interior sobre lo que debo hacer, si en algún momento tuve un atisbo de esperanza, motivos que la duda utilizaba para instalarse en mi, ahora esos atisbos, esos momentos, ya han desaparecido y lo han hecho para siempre, sin posibilidad de volver. No sé si es mucho lo que he tenido que pagar para despejar mis dudas, pero ahora a pesar de estar roto por dentro, a pesar de que el dolor sigue persistiendo (y no ha bajado ni un ápice de intensidad) ahora se muy claramente lo que debo hacer, donde debo mantenerme, lo que puedo esperar, y todo ello se resume en una palabra: NADA. Quedarme quieto, al margen y hacer como si no existiera un mundo más allá de los productos culturales que me brinda, espectáculos en soledad, sin compartir, sólo la obra de arte y lo que me haga sentir, sin reflexión previa pero si con reflexión posterior. El mundo no existe, tan solo algunos de sus productos, la gente tampoco, o en todo caso, para no ser excesivamente extremista, no me interesa para nada lo que hagan y digan, yo debo hacer tan solo una cosa, aislarme de él.
Como siempre, la constancia que esto tan sólo lo escribo para mi, para si el alzheimer me reclama, saber que pasó un día, como pasé de ser un humano a este otro estado no sé si vegetal, animal, intermedio o qué.