dijous, 10 de desembre del 2009

Día 33: vida

Día 33 desde que empecé esta serie de despropósitos, nunca confié demasiado en este proyecto pero tampoco preveía su verdadero alcance, ni el alcance de mi enfermedad. Desconocía cosas de mi mismo, que sigo desconociendo, por supuesto, pero la evolución de mi enfermedad me ha dado una nueva perspectiva. De mi yo antisocial ya tenía noticias, pero no tenía ni idea de hasta donde podía llegar, y aunque sigo sin saberlo, empiezo a tener unos temores que nunca hasta ahora había albergado. Poco a poco me voy asustando de mi potencial en ciertos aspectos que nunca había sospechado. Voy poco a poco, pero mucho más profundamente de lo que yo nunca hubiera deseado, me va penetrando de dentro a fuera, saliendo por los poros y creando una capa que me va separando de mi entorno, como si de mi piel supurara un humor vítreo que se fuera solidificando a cada paso mio, y a cada paso, la capa fuera más gruesa, más sólida y yo fuera perdiendo mi movilidad, mi libertad y mis funciones más básicas, poco a poco me voy reduciendo a un objeto, como si de un Gregorio Samsa cualquiera fuera, pero en vez de en un escarabajo, me convirtiese en algo mucho más absurdo, más surrealista, más triste y patético, tal cual la existencia que me ha caracterizado hasta ahora, y que aún puede empeorar si yo no lo remedio, pero no se como.
La muerte siempre me ha parecido fascinante desde un punto de vista metafísico, siempre he querido ver las implicaciones que esta idea tenia en la existencia de los individuos, y ahora tengo el reto de matar a mi personaje sin matarme a mi mismo, un juego peligroso ya que me he convertido en mi personaje y he olvidado cual es mi propio yo, como un enorme y complejo juego de espejos orientados todos hacia mí. No puedo ver más que esa imagen, una imagen que quiero destruir pero no se me ocurre como destruir esa imagen que me repugna sin eliminar la fuente de la imagen. Ver esa imagen me repugna, quiero quitarla de mi vista, para siempre, quisiera no tenerme que ver reflejado nunca más, ni mi imagen ni mi alter ego, nada de mi, nada que me recuerde a mi mismo, ni la ilusión de mi mismo, ni el origen de mi mismo. Me odio, me odio con toda la fuerza que soy capaz de hacer acopio, que ahora no es mucha, pero puedo llegar a odiarme más, y cuando reúna la suficiente fuerza, puedo ser capaz de muchas cosas, sobretodo si no lo medito, si actúo de la manera que en mí era habitual antes de la aparición de mi simbion.
Tengo miedo a vivir en este estado, que sea permanente y me deje en el estado en que estoy, es preferible cualquier otra opción a esta. No se puede vivir en estas condiciones, no para un ser abyecto como yo he sido, ahora no lo soy porque la enfermedad me ha dejado imposibilitado para muchas cosas.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada