A pesar de lo que pueda pensar la gente, tener la enfermedad no es lo que me convierte en un loco. El loco ya estaba dentro de mí con anterioridad, el loco ya habitaba en mí, pero el loco no era yo. ¿Que si me he vuelto loco? Tampoco, lo siento. Yo nunca me había tenido por un loco, ni tan siquiera a nivel coloquial. Incluso ahora tampoco me tengo por loco, yo prefiero llamarlo una dolorosa lucidez. No quiero decir con todo esto que el resto del mundo esté loco y yo el único cuerdo, simplemente que la enfermedad, y sus consecuencias, me han dejado en una situación extremadamente dolorosa y eso me permite una postura no habitual, diferente de la mayoría de las personas (no me atrevo a creer que es una postura ante la vida única, pero en ocasiones tengo mis dudas de que así sea), una vez superado el umbral del dolor, ya da igual pensar cualquier cosa ya que todo convencionalismo y ánimo de socialización, desaparece por completo, ya puedes pensar lo que quieras. Puede que sea una ventaja, pero el precio que has de pagar es muy alto. Más del que puede pagar una persona y nadie del mundo estaría dispuesto a pagar si fuese algo que se pudiese escoger.
STAR TREK, en la oscuridad, de J.J. Abrams
Fa 12 anys

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