Ahora mismo el frío atenaza mi ser, pero no es el frío externo, es algo que surge de mi interior y poco a poco va avanzando desde el corazón (que ya no bombea sangre, es un trozo de carne helado y fragmentado en millones de micropedazos) hasta mis extremidades. Ahora mismo las falanges de mis dedos apenas pueden teclear en este infecto ordenador que ahora mismo es testigo de mis desdichas y mis limitaciones de movilidad. El frío de mi interior hace palidecer el que viene del exterior. Yo estoy helado, y helado del todo, y lo que es peor, que soy un bloque de hielo con importantes dolores, muy importantes, que parece que van a quebrarme mucho más de lo que ya lo estoy. El hielo hace que mis constantes vitales se vayan ralentizando, y no se hasta que punto mi cerebro podrido podrá tener energía suficiente para seguir escribiendo, no sólo hoy, sino día a día y hasta el final, un final que cada vez parece estar más y más cerca, afortunadamente. Bienvenido el día que me convierta en mil pedazos.
STAR TREK, en la oscuridad, de J.J. Abrams
Fa 12 anys

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