dissabte, 13 de març del 2010

Día 125: cerrado

Llevo mucho tiempo queriéndome confesar de algunas cosas, pero no encuentro nunca el momento ni la audiencia, y ahora tampoco lo será, pero debería intentar verbalizar algunas cosas, puede que esto bajara la tensión que se me acumula dentro mio. Este experimento empezó con esa esperanza, pero se que no, que hay algo en mi que impide que salga mi propio yo interior a la superficie. No hay ni habrá la manera que mi yo pueda emerger a mi superficie, pero desde hace un tiempo, creo que mi cierre es y será ya prácticamente total, que jamás volveré a confiar en nada ni nadie.
En ocasiones mi cierre obedecía a un "cerrado por reformas" pero ahora, el "cierre es por derribo". Ya no hay nada que hacer y nada que hablándolo (sea el que sea el interlocutor) pueda arreglar o apaciguar algún síntoma. Llevo muchos días narrando la enfermedad que me consume por dentro, llevo muchos días explicando algunas de las cosas que me acontecen, pero no he explicado absolutamente nada de mi ni de lo que me ha ocurrido, ni seguramente lo haré. El detalle de que nadie haya leído ni lea este blog no me hace que pueda ser más o menos abierto. Simplemente no influye en nada, en nada, en nada. No puedo hablar de mi a pesar de que montar un blog para hablar de mi experiencia pudiera hacer pensar lo contrario, incluso algún hipotético lector podría no estar de acuerdo conmigo, y decir que a través de la lectura de esta patraña ha llegado a tener ciertas ideas sobre mi, que conoce incluso el nombre de la enfermedad, pero eso, más que conocimiento, no dejaría de ser pura prepotencia sobre nuestras capacidades de análisis. No hay pistas, no hay nada, yo no estoy, mi vacío no deja de emitir señales, es decir, no emite nada ya que no hay nada que emitir.

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