dimecres, 29 de setembre del 2010

Día 326: Crossroads

Hay momentos en la vida que parecen cruciales ya que has de decidir cosas que parece que tienen el potencial de cambiarte la vida por completo, acostumbran a ser momentos en que has de tomar decisiones aparentemente muy trascendentales que luego, con el tiempo, no lo parecen tanto a tener de los resultados obtenidos tras mucho meditar la decisión. Por mi experiencia, los cambios grandes me han sobrevenido por decisiones mucho más intrascendentes a priori, pero que a la larga sus consecuencias han pesado mucho más de lo que había previsto. Ahora me encuentro en un momento en que aparentemente no debería tomar ninguna decisión sobre nada ya que la enfermedad, y otras cosas, no me permiten estar en ninguna situación crucial, pero yo tengo un resquemor por dentro que me ha acompañado en otras ocasiones en que los cambios introducidos, aparentemente nimios, han dado unos cambios de rumbo espectaculares.
Puede que todo ello quede en nada, en agua de borrajas, pero siento ese presagio, ese estado previo que se parece más al asco que al nervio, que me lleva muy lejos en mis decisiones, porque no pienso en ellas, porque soy libre del todo, y la libertad es muy bonita pero te lleva a sitios que puede que tu no hubieras decidido ir por caminos tan peligrosos como en ocasiones acostumbro a escoger, más por ignorancia o inconsciencia que por una voluntad de buscar peligro.
Tengo miedo.

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