Hoy la sensación no me ha dejado en todo el día. Ya me desperté con ella, sobresaltado después de una mala noche, como todas. Este insomnio a medias, como yo le he dado en llamar, acabará matándome, horas muertas mirando el techo, intentando no pensar, intentando desaparecer, fundirme con mis negras sábanas hasta ser todo un solo ser inanimado... poco descanso físico y ninguno psíquico, esa es la situación. Una situación que no se si podrá durar mucho más, un día debería acabar. Un esfuerzo sobrehumano que ya agota mis pocas fuerzas sólo para posar un pié fuera de esa cama que más se asemeja a un potro de tortura que al descanso del guerrero. Agotado sigo de rutina en rutina hasta cumplir mis más básicas obligaciones, las que me aseguran momentáneamente el sustento y que me exigen dotes interpretativas que para si quisiera Stanislavsky. Y así, momento a momento todo se consume hasta querer desvanecers
e en esas inmensas rutinas obligatorias. Cuando estas se quiebran, voluntaria o involuntariamente, la cosa se complica indeciblemente, y casi empeora, ya que siempre implica cosas más odiosas que la propia rutina, que ya es decir.
e en esas inmensas rutinas obligatorias. Cuando estas se quiebran, voluntaria o involuntariamente, la cosa se complica indeciblemente, y casi empeora, ya que siempre implica cosas más odiosas que la propia rutina, que ya es decir.Hoy el horror no me ha dejado ni un solo momento, me ha acompañado desde principio a fin, aunque fin todavía no he podido teclearlo, y todavía es prematuro pues queda una eternidad hasta que acabe el ciclo de rutinas diarios. Podríamos decir que hoy he tenido un día malo, pero el de ayer no fue mejor, y seguramente mañana tampoco lo será, estoy instalado en el horror, y no se hasta que punto uno puede acostumbrarse a esa situación, ahora se me antoja imposible.
Veo las caras de las personas, me adentro, desde fuera, a sus vidas, las observo, las desprecio, las anhelo, las juzgo y finalmente me abate pensar en las mismas cuando he sido yo el que me he inmiscuido sin ser llamado.
Soy un ser soez, no debería estar aquí ni entre las personas, debo cobijarme más que para refugiarme yo de la gente, para refugiar a la gente de mi, no por bondad, sino por pura intolerancia a mi mismo. Me molesta ser yo mismo, pero mucho más me molesta ser el yo que ven las otras personas, me avergüenza. Podríais pensar que soy un depresivo, pero no, en absoluto, no soy un ser depresivo ni negativo. Mi pesimismo surge, no de una perspectiva, sino de un análisis, un análisis introspectivo objetivo, sin ápice de auto compasión. Es así, las cosas son así, crudamente, descarnadamente, y así prefiero verlas, sin edulcorantes, sin falsas esperanzas.Veo las caras de las personas, me adentro, desde fuera, a sus vidas, las observo, las desprecio, las anhelo, las juzgo y finalmente me abate pensar en las mismas cuando he sido yo el que me he inmiscuido sin ser llamado.

Oye tio ¿de qué va este blog?
ResponElimina