Hola, estúpido diario, hola gente que lee (¿hay alguien ahí?). Como anticipaba ayer, los días se suceden unos a otros compitiendo en rutina y despropósitos. La rutina a la que me refiero no es ni siquiera la laboral, es una rutina existencial, más allá de los actos a los que nos hacemos acreedores. Pero hoy no quiero comentar esto, ya lo hice ayer y no me apetece repetirme conscientemente, al menos por el momento. Hoy tengo la voluntad de no aparecer tan sombrío como lo son mis pensamientos, quisiera poder pergeñar unas cuantas palabras que muestren más lucidez que mi tono cansinamente quejoso. Ya sabéis los que hayáis leído algo de mi, que no se me pueden pedir demasiadas cosas, que no encontraréis en este diario ni talento, ni coherencia ni nada de provecho, simplemente puede ser útil como radiografía de una enfermedad, una enfermedad que ya me acompaña desde muy tierna edad, si es que la edad puede ser tierna, y que apenas me ha dado tregua hasta llegar a este momento
en que ya decrépito y viejo, me decido a poner por escrito los estertores propios de una situación que está más allá del bien y del mal, y espero no parecer pedante pese a parafrasear a Nietzsche, pero a estas alturas de la tragedia, parecer pedante no es lo peor que puedo parecer.
en que ya decrépito y viejo, me decido a poner por escrito los estertores propios de una situación que está más allá del bien y del mal, y espero no parecer pedante pese a parafrasear a Nietzsche, pero a estas alturas de la tragedia, parecer pedante no es lo peor que puedo parecer.Hoy pretendo buscar un objetivo para destruir, algo de mi vida que debería buscar, algo de mi, encontrarlo y destruirlo. No me siento para nada orgulloso de mi ni de mi vida, y pretendo, si me lo permite mi enfermedad, ir analizando partes de mi vida para destruirlas, selectivamente. Ahora mismo no se me ocurre nada mejor para intentar luchar contra la enfermedad. Cuando digo destruir, no me refiero a simplemente olvidar, ni tiene nada que ver con experiencias pasadas, hablo de mi mismo, de mi interior, las cosas que hacen de mi el que soy, ese porcentaje que marca la diferencia y que lleva, en mi caso, a la desdicha. Soy consciente que yo soy el único causante de ella, y la enfermedad, es simplemente la manifestación de un síntoma y lo que pretendo hacer no es fácil. De momento ni tan siquiera sé como hacerlo ni cómo buscar. No pretendo hacerlo cronológicamente y rebuscar en una niñez que apenas recuerdo, voy a buscar más temáticamente, pero, ¿Cómo se busca temáticamente en una persona? Coño, no soy el google. No es tarea nada fácil, y suponiendo que encontrase algo, ¿Cómo lo destruyo?
Como podéis comprobar, las cosas no las estoy poniendo nada fáciles, ni para mi, ni para vosotros, queridos amigos (esta bien la hipocresía, ¿no creéis?), sobretodo porque en este medio, no puedo sentir ni siquiera el eco de mis propias palabras, mis pensamientos parecer perderse en una oscuridad malsana que se filtra a través del ordenador, que me permite abrir un canal hacía el exterior de mí mismo. Puede que la cultura tenga una gran parte de culpa en todo ello y me propongo a empezar por ahí, por mi herencia cultural a ver que descubro...Seek!
Como podéis comprobar, las cosas no las estoy poniendo nada fáciles, ni para mi, ni para vosotros, queridos amigos (esta bien la hipocresía, ¿no creéis?), sobretodo porque en este medio, no puedo sentir ni siquiera el eco de mis propias palabras, mis pensamientos parecer perderse en una oscuridad malsana que se filtra a través del ordenador, que me permite abrir un canal hacía el exterior de mí mismo. Puede que la cultura tenga una gran parte de culpa en todo ello y me propongo a empezar por ahí, por mi herencia cultural a ver que descubro...Seek!

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