La noche ha sido dura, pero la promesa de un día todavía más duro, hace que todo lo anterior parezca mezquino. Hoy parece ser que dominará la violencia por encima de todo. Violencia de todo tipo, es lo que me domina por completo. Cuando surge este estado, ya sea provocado por la enfermedad o porque es un estado cíclicamente inherente en mí, la dicotomía es clara, me encierro (¿todavía más?) en un lugar del que no pueda salir, o dejo salir a la bestia para que se enfrente con todo tipo de demonios, reales o imaginarios, que sea capaz de encontrarse en mi camino. Es difícil decidir, auto censurarse o desfogarse, una salida civilizada, otra más brutal y primaria. Razón e instinto cara a cara de nuevo, dos viejos conocidos que parecen odiarse pero condenados a encontrarse a cada paso.
La enfermedad no me ha llegado a obcecar aún, pero no se como resolveré estos problemas en un futuro, temo ir degenerando y no poder controlarme, sea la que sea la opción que gane, como en una guerra de facciones que te obliga a tomar partido: civilización versus primitivismo, sin terceras vias, sin otras opciones.
La violencia puede aparecer en las más inocentes de las situaciones cotidianas, ni tan siquiera es necesario tener gente a tu alrededor, ni tan siquiera es preciso un oponente, puede surgir sin más y acabar de mala manera, de muy mala manera. De jovencito, siendo todavía impúber, yo dudaba de ser un ser humano precisamente por mi tendencia natural a la violencia. Con mucho esfuerzo y disciplina pude abandonar esa tendencia, ese hábito y parecer un ciudadano más o menos normal. Ahora hay un peligro real de que se desate de nuevo ese animal que habita dentro de mi, ahora ya no hay razón para pararlo según como se mire. La enfermedad hace inútiles los esfuerzos que otrora pude realizar mientras buscaba ubicarme en un mundo siempre hostil. Ahora ya no es hostil, ahora simplemente, no es mi mundo, si vivo en él, pero no me siento para nada identificado, ni con el mundo ni con sus habitantes, por lo tanto, moralmente no tengo ninguna obligación, ahora soy libre de convencionalismos, ahora puedo ser como siempre he sido, no hace falta que actúe, no me hacen falta mis tradicionales máscaras ni disfraces. Puedo ser terriblemente violento si lo deseo. Que se prepare el mundo para alguien violento, pero no al modo que están acostumbrados, es una violencia anterior al mundo, atávica y terrible que al liberarse, puede hacer temblar los fundamentos más sagrados. No sólo voy a buscar y a destruir partes de mi; también pretendo hacer temblar los pilares de la misma sociedad si puedo. No se trata de un desvarío de loco, pese al título del blog, sino de un presagio de algo que acabará aconteciendo...
No se si este vacío interior es lo que lleva a la violencia, o puede que el insoportable dolor de que algo irreparable ha pasado, yo creo que no es ni una cosa ni otra, simplemente es la manifestación de la liberación que puede haberse producido en mi. La enfermedad es una condena pero también una recompensa, una compensación por los problemas causados por la propia sociedad, que ahora me da la posibilidad de resarcirme de todas las molestias, quebraderos de cabeza y sentimientos de culpabilidad creados por ella misma. Ahora, con la nueva toma de conciencia, con la nueva perspectiva de que soy un individuo nuevo, estoy dispuesto a todo, sin ambages, sin límites, haré lo que sea, lo que me plazca, y hoy, puede que la cota de violencia, sea superior a todas las vividas anteriormente.
La enfermedad no me ha llegado a obcecar aún, pero no se como resolveré estos problemas en un futuro, temo ir degenerando y no poder controlarme, sea la que sea la opción que gane, como en una guerra de facciones que te obliga a tomar partido: civilización versus primitivismo, sin terceras vias, sin otras opciones.

La violencia puede aparecer en las más inocentes de las situaciones cotidianas, ni tan siquiera es necesario tener gente a tu alrededor, ni tan siquiera es preciso un oponente, puede surgir sin más y acabar de mala manera, de muy mala manera. De jovencito, siendo todavía impúber, yo dudaba de ser un ser humano precisamente por mi tendencia natural a la violencia. Con mucho esfuerzo y disciplina pude abandonar esa tendencia, ese hábito y parecer un ciudadano más o menos normal. Ahora hay un peligro real de que se desate de nuevo ese animal que habita dentro de mi, ahora ya no hay razón para pararlo según como se mire. La enfermedad hace inútiles los esfuerzos que otrora pude realizar mientras buscaba ubicarme en un mundo siempre hostil. Ahora ya no es hostil, ahora simplemente, no es mi mundo, si vivo en él, pero no me siento para nada identificado, ni con el mundo ni con sus habitantes, por lo tanto, moralmente no tengo ninguna obligación, ahora soy libre de convencionalismos, ahora puedo ser como siempre he sido, no hace falta que actúe, no me hacen falta mis tradicionales máscaras ni disfraces. Puedo ser terriblemente violento si lo deseo. Que se prepare el mundo para alguien violento, pero no al modo que están acostumbrados, es una violencia anterior al mundo, atávica y terrible que al liberarse, puede hacer temblar los fundamentos más sagrados. No sólo voy a buscar y a destruir partes de mi; también pretendo hacer temblar los pilares de la misma sociedad si puedo. No se trata de un desvarío de loco, pese al título del blog, sino de un presagio de algo que acabará aconteciendo...
No se si este vacío interior es lo que lleva a la violencia, o puede que el insoportable dolor de que algo irreparable ha pasado, yo creo que no es ni una cosa ni otra, simplemente es la manifestación de la liberación que puede haberse producido en mi. La enfermedad es una condena pero también una recompensa, una compensación por los problemas causados por la propia sociedad, que ahora me da la posibilidad de resarcirme de todas las molestias, quebraderos de cabeza y sentimientos de culpabilidad creados por ella misma. Ahora, con la nueva toma de conciencia, con la nueva perspectiva de que soy un individuo nuevo, estoy dispuesto a todo, sin ambages, sin límites, haré lo que sea, lo que me plazca, y hoy, puede que la cota de violencia, sea superior a todas las vividas anteriormente.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada