diumenge, 20 de desembre del 2009

Día 43: dolor

"A veces es muy duro vivir, de hecho siempre es duro vivir, se trata de luchar y en ocasiones, las situaciones adversas que encontramos nos produce una angustia vital superior, pero en general la mayoría de las personas piensan que la vida merece ser vivida e incluso que no es duro, sino todo lo contrario, la vida es bella. La vida nos depara muchas sorpresas, unas buenas, otras malas y otras peores... y patatin y patatan, bla, bla, bla." Este es el extracto de una conversación que pudo ser oída en un transporte público, en un bar o en un parque, pero es un discurso vacío y superfluo. Ahora, para acabarlo de arreglar se acerca la navidad, una de estas festividades ambivalentes ya que está rodeada de situaciones que a unos les gusta, a otros les deprime, a otros simplemente les toca una parte muy sensible de la anatomía... en fin, las tonterías y debates de siempre.
Yo me enfrento a mi primera navidad con la enfermedad en plena y tengo la incertidumbre de ver como me afectará. El año pasado, en que ya todo ello se gestaba, fue uno de los periodos más duros del año (en que hubo varios) y se que este año será mucho peor, pero no se cuanto ni de que manera. Planeo otra huida, algo más larga, pero por muy lejos que huya se que no arregla nada, pero necesito no tener ninguna referencia cercana a mi que me haga distanciarme todavía más de mi mismo. La novedad de estar en un sitio desconocido y sin nadie al que tener cercano (no tendré ni la posibilidad de hacer una llamada de teléfono), aislado físicamente y en un lugar que no me recordará mi condición, ni nada, puede que me deje tener unos días de sosiego que aquí no podría tener. La enfermedad es una enfermedad de tipo social también, y en estos días la sociedad es especialmente agresiva con los enfermos, con los desvalidos y con los desesperados. El dolor puede ser mucho más agudo en estas circunstancias, y yo necesito apaciguar un poco este dolor. Creo que lo peor de la enfermedad es el dolor, y sé que si en alguna ocasión acabo adoptando una decisión drástica, sera por el dolor, no me acostumbro a él y se que no puedo acabar con él tampoco. Ni ahora ni en un futuro, y no quiero acostumbrarme al dolor, ni puedo, ya que el dolor cuando supera ciertos umbrales, ya no te permite pensar, ya no te permite escoger, ya no te permite vivir, te vuelves deshumanizado, una especie de Darkman que no tiene ni tan solo una concepción del bien y del mal en condiciones, la vida así se hace imposible. El dolor nos recuerda que estamos vivos, pero superando ciertos límites, nos lleva a un camino inverso, nos deja sin esta vida, sólo nos permite ser conscientes de el dolor y sus maneras de hacerlo más llevadero, y eso no es vida, simplemente supervivencia. No quiero ser un superviviente. Puede que sea un enfermo, pero no quiero ser un superviviente, quiero la opción de escoger, y esa ya no la tengo, ni la tendré, y cada vez irá a peor.

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