Hoy me ha pasado una cosa curiosa, por obligación he tenido que salir de mi enclaustramiento, he salido de mi aislamiento habitual y me he mezclado con la gente, como si fuera uno de ellos. He tomado precauciones, me he aislado lo más que he podido, iba protegido, con música para no escuchar el ruido de la gente, con lectura para no tener que mirar a la gente a sus rostros, a sus caras. Todo se estaba desarrollando como tenía previsto hasta que me he cruzado con una mirada, que para nada ha sido furtiva. Era en la calle, estaba anocheciendo y la otra persona era un homeless que estaba sentado en un portal y me miraba, me observaba no se durante cuanto tiempo. Cuando nuestras miradas se han cruzado he notado algo que jamás había experimentado, una calidez que no he reconocido hasta ahora, era como si fuésemos dos personas que nos comprendiésemos sin saber de nuestra existencia hasta el momento, y que hubiese suficiente con ello, no hacía falta más. Era como si fuésemos personas aquejadas del mismo mal, un mal que creíamos único pero que hemos comprobado que no, aunque lo sospechábamos. Era una mirada comprensiva por parte de los dos. Ha sido un breve instante pero intenso en la emoción que no surgía de dentro hacia fuera, sino que iba de dentro hacia más adentro. Cuando la mirada estaba a punto de extinguirse me ha regalado un gesto casi imperceptible, pero suficiente como para pensar que no era tan solo una paranoia mía, que él había captado algo que no puedo adivinar si era algo semejante a lo que aquí escribo o no, pero en todo caso mostraba más empatía que en ningún gesto ni ninguna palabra de las que he oído a mi alrededor en mucho, mucho tiempo.
STAR TREK, en la oscuridad, de J.J. Abrams
Fa 12 anys

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada