La noche es el peor periodo de tiempo en mis condiciones actuales. Sobretodo el fin de semana. Me cuesta mucho pasar el tiempo, me cuesta horrores estar pensando y recordando, me abre heridas nunca cicatrizadas, como si le pusiera sal y tabasco a una herida recién infringida a un cuerpo con diversos escalpelos. Es como si no pudiera enterrar a mis muertos, ante la duda de no poder encontrar sus cuerpos, algo de esperanza queda por remota que sea, y el dolor bien vivo sigue y sigue y se materializa sobretodo por las noches en que es más vivo, más cruel, más duro. Mis muertos vienen a mi pero no para asegurarme nada, sino como los zombies a zamparse su cerebro. He intentado todo tipo de estratagemas, pero sin éxito. Viajes y más viajes, sitios nuevos que descubrir para estar tan alterado que no pensara en mis viejos fantasmas del pasado, mi enfermedad, mi dolor...pero nada, no hay paliativo, de ningún tipo y de ninguna manera. Se acerca la noche, el sol ya se ha puesto y tras una jornada dura empieza a activarse en mi cortex toda una escena que no querría recordar, el dolor va en aumento, la tortura no se marcha, no me da tregua, no puedo más que caer en un estado que hará propicio que tenga un ataque, y con los ataques, más dolor (este físico) y mi vida en peligro. Lo peor de todo es que mi vida no me preocupa en absoluto, tan solo quitarme el dolor intenso que no puedo paliar, porqué mi vida no es mía ya.
STAR TREK, en la oscuridad, de J.J. Abrams
Fa 12 anys

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada