diumenge, 31 de gener del 2010

Día 85: solo

La sensación de soledad ha sido especialmente dura este fin de semana. No ya la soledad en si misma sino esta sensación aterradora de que jamás vas a tener una experiencia de comunión con ningún ser humano, que eres un ser que ya se ha extinguido y tan sólo te queda vagar y vagar hasta la consumición total y absoluta de los átomos que forman tu cuerpo. Llevo más de un mes sin salir al exterior los fines de semana, encerrado en mi cárcel y sin ver a nadie, y no es eso lo que me trae esta sensación, no, eso surge de mis propias entrañas, de mi propio interior, de mi propio corazón, putrefacto y muerto.
Ahora ya llega el día antes, en que ya debo pensar en ver a otra gente, a la que teóricamente debería saludar y decir cosas, a la que debo tratar, aunque sea a mi manera. Que hastío de vida, que horror de mundo, ¿que atrocidades deberé cometer para acabar con tanto dolor?

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