El alcohol no parece aliviar el dolor y tampoco mejora mi humor, con lo que la gente que tiene la obligación de tenerme a su lado está captando algo aunque no sabe que. Me hace gracia oír los comentarios que hacen cuando creen que no puedo escucharlos, si supieran la verdad seguramente se sorprenderían. Nunca conocemos a la gente que tenemos a nuestro alrededor, pero creo que soy un excelente actor, un actor tremendamente bueno, digno de un Cèsar o la copa Volpi. Los que me hacen más gracia son los que creen conocerme algo, estos se llevarían la sorpresa más grande, hasta que punto engaño, hasta que punto soy ruin con la gente que tiene la gentileza de acercarse a mi, poca gente, con buen corazón generosos, y yo nunca he respondido a esta generosidad más que engañando.
Con el alcohol vienen los ataques, y con los ataques la incertidumbre. No pienso medicarme, no quiero estar más drogado porque el dolor no me lo van a quitar, no me acostumbro al dolor, pero no quiero tener dolor mientras pierdo reflejos, quiero lucidez hasta el final.
Con el alcohol vienen los ataques, y con los ataques la incertidumbre. No pienso medicarme, no quiero estar más drogado porque el dolor no me lo van a quitar, no me acostumbro al dolor, pero no quiero tener dolor mientras pierdo reflejos, quiero lucidez hasta el final.

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