dissabte, 6 de febrer del 2010

Día 91: derrota

Hoy el dolor parece que esta siendo más y más duro de lo normal. El aislamiento no parece apaciguar ni lo más mínimo el dolor que surge directamente de la enfermedad, que no remete, que no afloja, que no da tregua. Mi dureza física ya ha sido quebrada y doblegada más de una vez y más de dos y todas las que quiere por parte de la enfermedad, que hace de mi lo que quiere y cuando quiere, yo no soy rival para ella, no puedo ofrecer resistencia de ninguna de las maneras. Ya quedan pocas opciones por parte mía para ejercer algún tipo de alternativa de lucha. Soy luchador, soy duro, soy inquebrantable en algunas de mis decisiones, pero nada de ello lo parece ante esta lucha desigual que estoy perdiendo día a día, pierdo las batallas y la guerra. La psicológica (mi mayor baza) ya la he perdido del todo, ya me ha ganado y yo aceptado la derrota, no puedo hacer nada más que rendirme a la evidencia. Ya he sido derrotado y casi vencido porque no veo la salida a este túnel en el que vivo, a este tormento diario al que me enfrento de múltiples maneras y del que no he tenido ni una sola victoria, al que he no he podido sacar nada de nada, como si ante el tsunami te parapetases con un paraguas de papel, así me veo a mi mismo, impotente ante una fuerza descomunal que me anula y me aniquila, y no lo hace más porque no quiere, no por mis esfuerzos.

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