diumenge, 7 de febrer del 2010

Día 92: fragmento

"Llego el tercer día. Y el cuarto. El tiempo se arrastraba como una babosa, segundo a segundo, como una pesadilla que no hubiera de terminar jamás. El loco se contentaba ya con el destino del marginado. Como si hubiera dejado de ser humano y se hubiera transformado en una criatura horrible, no sólo repugnante y asquerosa para los ojos ajenos, sino, también, obligada a mantenerse a distancia, como si esa fealdad del leproso hubiera podido contagiarse.

Al principio trazaba todavía planes de fuga, pero luego se hundió en el profundo abismo de la desesperación, y, al fin, cayó en una triste apatía. La razón se había retirado de su vida, se había encerrado en sí misma, había recogido las finas hebras de los sentimientos y percepciones, y se había acurrucado en un rincón de su consciencia."

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