Cuaderno de bitácora, día 186: todo está saliendo mal, desde el principio, en una gran carrera contrarreloj de despropósitos. El diario, la enfermedad, todo ha salido mal. Pretendía ser una cosa a la que ni se le parece. Pretendía alcanzar unos objetivos que no se han conseguido ni por el forro. Leyéndolo desde fuera puede notarse un patetismo que no se pretendía en absoluto. Como experiencia es una auténtico y absoluto fracaso que todavía no se porqué mantengo vivo (o en activo porque lo que es vivo...). La inteligencia fracasada sería un buen título para este engendro, ya que incluso en eso es un fracaso, en ningún momento parece que el ser que pergeña este diario ha mantenido ni un atisbo mínimo de inteligencia, ni siquiera la que se le presume a su especie. Creo que una buena pregunta, y difícil de contestar, para mis progenitores es la de si alguna vez tuvieron un hijo vivo. Yo mismo no sabría que contestar. Ahora es muy fácil contestarla, obviamente no, pero ¿alguna vez lo estuve? Puede que gran parte de esa vida que hasta hace un tiempo ni me planteaba, fuera simplemente una ilusión que no me correspondía ni siquiera a mi mismo, es decir, un fraude desde el inicio. Puede que la vida esté sobrevalorada, o puede que no, pero no soy yo el que lo puede juzgar, no se puede valorar desde el desconocimiento, no se puede juzgar sin haber tenido suficientemente experiencia. Todo fluye, pero en mi caso, el hedor a podredumbre se agudiza.
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