Cuando no hay ganas de hacer nada y pasan los días y sigues sin tener ganas de hacer nada, y te obligas, y todavía es peor, y vas cayendo en la espiral de la indolencia (que yo le llamo); salir es cada vez más difícil. Y es que no hay nada que hacer una vez caes en ese pozo sin fondo, si te intentas obligar, fracasas y tienes la sensación que has perdido el tiempo y sales peor; si no haces nada de nada te sientes culpable de estar en ese estado, entonces, ¿qué hacer?
Las veces que no quiero refugiarme en el dolor como excusa o en la enfermedad, me siento culpable de pasar tantas y tantas horas sin hacer nada, casi sin moverme, en una situación más que pasiva, tan sólo interrumpida brevemente por algún impulso o las rémoras de la vida social que cada vez se va empequeñeciendo paulatinamente. Horas y horas sentado o estirado, en posiciones incómodas incluso, viendo pasar el segundero (o sintiéndolo) mientras ni los pensamientos son productivos. Pasa el tiempo poco a poco, tu lo vas experimentando, lo vas sintiendo, no haces nada, ni para ti mismo, tan solo te dejas llevar por esa indolencia supina que se apodera de todos tus actos. La culpabilidad interrumpe como mucho algún pensamiento fugaz, pero a la postre nada de nada, tan solo has de girarte de vez en cuando si estás incómodo y ya está. Giro sobre mi mismo y nada cambia, nada pasa, ni siquiera el tiempo.
STAR TREK, en la oscuridad, de J.J. Abrams
Fa 12 anys

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada