divendres, 27 d’agost del 2010

Día 292: licuándome

Estoy decidido a desaparecer de la manera más desagradable posible, que es consumiéndome, derritiéndome poco a poco con este calor que me envuelve y me exaspera. A mi mal humor legendario, a mi enfermedad y mi dolor ahora hay que añadirle un ambiente irrespirable que me mantiene aparentemente sedado cómo para quejarme, pero no para pensar lo mucho que estoy al borde de una explosión de proporciones cósmicas. Sería mejor que pasara lo primero, irme licuando y desapareciendo en una intrincada red de tuberías hasta que no quedase rastro de mi, cualquier otra opción sólo traerá que problemas o efectos secundarios que ahora se me antojan innecesarios.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada