diumenge, 5 de setembre del 2010

Día 301: lúcida consciencia

Hoy la enfermedad ha parecido dar un pequeño paso, como para tirar por tierra lo que ayer mismo escribía. Lo peor de todo es que este pequeño paso parece ser negativo, como no podía ser de otro modo, que no me va a llevar a ninguna parte que yo quiera, más bien al contrario. El síntoma es muy leve, apenas imperceptible, pero es un cambio. No quiero seguir adelante, con nada. Esto puede ser visto como nada extraordinario, sobretodo sabiendo en mi caso que no tengo nada empezado, ningún proyecto, ninguna ilusión ni nada por lo que luchar, tan solo inercia y nada más. Entonces, ¿Qué quiere decir que no quiero seguir adelante? Creo que sobran las palabras, la cosa es suficientemente clara, no hay mucho que adivinar. Nada es nada que diría el "filósofo". Hasta ahora tenia algún atisbo de esperanza, muy y muy remota, casi a nivel inconsciente, pero hoy al levantarme y empezar a pensar en el dolor que me atenazaba ya casi de inmediato, me he dado cuenta. No hay nada en mi vida, nada absolutamente. A mi alrededor todo esta vacío y ahora, yo también. No es que yo antes tuviera nada que valiese la pena, eso explicaría el rechazo que siempre, de alguna manera, he despertado, pero puede que yo pensase que si que había alguna cosa en mi interior que valiese la pena, había algún tipo de mecanismo de defensa que me podía mantener con algún tipo de esperanza, pero ahora me he dado cuenta de que no, que nunca he poseído ningún tipo de atractivo ni nada en mi interior que valiese la pena, ni para los otros ni para mi. ¿Cual ha sido el cambio? Que ahora me doy cuenta de una manera extraordinariamente lúcida, clara y distinta, evidente. La enfermedad me da la posibilidad de pensar en mi de una manera que hasta ahora no me era posible, la enfermedad me ha ido despejando de máscaras internas que no me permitían verme como realmente debería verme, con todo mi patetismo.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada