Hay cosas que se acaban, hay cosas que poco a poco o de sopetón, desaparecen, sin previo aviso o con todo tipo de señales que anuncian el final. Evidentemente hay cosas que querrías que desapareciesen sin dejar rastro alguno y otras que jamás se apartasen de ti, ni un sólo segundo. Tanto en una cosa como en la otra, nunca decides, o casi nunca. En mi caso, nunca. A pesar de no arrepentirme de nada nunca, hay muchas cosas que siguen atormentándome sin dejarme en paz y que desearía poder elegir sacar de mi mismo, y otras cosas, querría que siguiesen a mi lado, conmigo, puede que ahora más que nunca. Ni de las que quiero librarme y no puedo, y de las que nunca quise desprenderme lo han hecho contra mi voluntad, sin yo quererlo y sin darme opción. Si hago balance puedo observar que he escogido muy pocas cosas en mi vida, muchas menos de las que yo, erróneamente, he creído.
La enfermedad pensé que sería la ocasión ideal para escoger, una excusa para introducir cambios en mi vida, pero he de desengañarme, lo que he escogido a causa de la enfermedad es simplemente la única opción posible dadas mis circunstancias. No he tenido opción teniendo en cuenta mi manera de ser. Ahora sólo hago lo único que me queda por hacer, una decisión que tomé en mi postadolescencia y que ahora ya no es simplemente una idea peregrina, ahora es la única alternativa para obrar con dignidad. Irónico, en lo que yo creí que sería mi salvación estará mi final.
STAR TREK, en la oscuridad, de J.J. Abrams
Fa 12 anys

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