diumenge, 12 de setembre del 2010

Día 308: abismo

Hay veces que la enfermedad parece acelerarse hacia mi autodestrucción, sin motivo aparente estoy destrozado de los nervios, sin rumbo y sin ganas de las más elementales ganas de vivir. En otras estoy más o menos igual pero tengo cierta tranquilidad y no me encuentro al borde del abismo a cada momento, sino en el estadio anterior, un paso más atrás del abismo, sin el peligro inminente de caer pero lo suficientemente cerca como para poderlo mirar a los "ojos". El abismo hace mucho que ya vive en mi, ya formo parte del abismo y simplemente estoy esperando a que un día u otro acabe precipitándome hacia el fondo, es cuestión de tiempo, y no mucho. Hay días en que no veo nada coherente en mantenerme en la cuerda floja y que lo más fácil y mejor es dejarme caer, y en otros, los menos, prefiero mantenerme encaramado, más por tozudez que no por otro motivo, no hay nada que me mantenga apegado al mundo más que eso, la tozudez y una cierta promesa que me hice a mi mismo (y que no tendría ningún problema en incumplirla) de esperar a cierto momento, cada vez más cercano. El hecho de que cada vez quede menos, lejos de intranquilizarme, me deja algo más tranquilo, sabiendo que a partir de aquel momento no me deberé nada (y eso que ahora tampoco considere que me debo nada a mi mismo) y puedo actuar sin ambages de ningún tipo, a pesar de que ahora también lo podría hacer, pero sigo oponiendo resistencia.

1 comentari:

  1. No hace mucho que descubrí este blog. Realmente me a sorprendido mucho todo. Lo que todavía no se es el nombre de dicha enfermedad y el origen de esta.
    Espero que me pueda resolver la duda.
    Gracias

    ResponElimina