Cuando uno tiene la impresión de haber sido engañado es una sensación desagradable, muy desagradable. Da igual si el engaño es malintencionado o no, de si uno se ha dejado engañar o no, la sensación es desagradable igualmente. Pienso y mi cabeza dice que ya no me preocupe por nada, la enfermedad ya se ha encargado de decidir y hacer todo por lo que a mi futuro se refiere, pero eso sólo lo hace mi cabeza, otras partes de mi se dedican, no a pensar pero si a sufrir por algo inevitable, por lo que el sufrimiento es inútil, más de lo que ya lo es en condiciones normales.
Tendría simplemente que hacer lo que tengo planeado, no es fácil, pero tengo casi la obligación moral de hacerlo, pese a quien pese y pase lo que pase. No estoy seguro de cómo saldrá y hay un posibilidad muy alta de que el resultado acabe en catástrofe pero es ese intento o acabar de una manera que hoy por hoy no cabe en mi imaginación, no puede ser.
Voy a la desesperada por un camino que tan solo puede hacerme precipitar hacia un único final, todo el resto, no vale la pena ni pensarlo, mi tiempo terminó.
STAR TREK, en la oscuridad, de J.J. Abrams
Fa 12 anys

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