La derrota siempre es amarga, por mucho que hayas hecho todo lo que estaba en tu mano. La impotencia todavía hace más amarga una derrota, y si la derrota se añade a otras derrotas serias y continuadas en otros aspectos de la vida, la sensación de amargura crece y crece hasta niveles insospechados. Hay algo todavía peor a la sensación amarga de la derrota, y es la de desesperanza, de desilusión, de pensar que no es que no haya un día después, sino que no te importa si lo hay o no, te es totalmente indiferente, incluso preferirías pensar que no hay un día después, eso facilitaría las cosas y dejarías de sentir todo ese torbellino de cosas que sientes y en que ninguna es agradable, o minimamente soportable.
Todo da asco, y no sólo en Dinamarca huele a podrido.
STAR TREK, en la oscuridad, de J.J. Abrams
Fa 12 anys

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada