Ahora mismo soy una de las personas más peligrosas que puedo llegar a recordar haber conocido. Mi grado de violencia interior es algo que supera lo que había sentido hasta ahora. La ira que siento dentro de mi no es nueva, pero una intensidad como la que siento, no recuerda haberla tenido nunca. La ira junto con la sensación de no importarme nada hace que ahora mismo, cualquier objetivo que se cruce en mi camino sea potencialmente eliminado por mi. No voy a tener ninguna piedad ni ningún miramiento, simplemente pienso en la aniquilación de ciertos obstáculos que se interponen en mi camino. Ellos se lo han buscado, ellos no han medido sus fuerzas, ellos me han provocado. Han elegido el peor momento y a la peor victima, una victima que se puede convertir en verdugo en cualquier momento. Conmigo no se juega, van a saberlo, quizás demasiado tarde para ellos, pero quiero que sepan que soy yo, que no les tengo ningún miedo y que me da todo absolutamente igual. Ellos seguramente tienen más que perder que yo. De hecho, yo no tengo absolutamente nada que perder, y lo único que podría perder, hace ya tiempo que lo he perdido. La batalla sólo la puedo ganar yo, ellos sólo pueden perder y quiero ser yo el culpable.
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