Tengo ganas de gritar, de irme, de desaparecer, una vez más, un día más, no parece haber cambios y en mi estado actual, creo que es lo peor que puede pasarme. Un mundo invariable, un tedio existencial en un estado en el que no quieres estar, en que cualquier cambio puede ser redentor porque tienes el convencimiento que cualquier cambio, del tipo que sea, nunca puede ser peor que lo que estas pasando en ese momento, cualquier cambio es bueno porque crees que nada de lo que pueda significar un cambio pueda ser malo. Lo malo, o lo peor, es estar en esa situación. La enfermedad, la locura, tiene esa concepción del estado propio, estas instalado en la peor opción posible en el peor momento, y cualquier atisbo de cambio es visto como una esperanza, como maná espiritual que podrá hacernos tirar adelante un poquito más, que eso es lo único que necesitamos, engañarnos un poco más, un pasito adelante puede significar la salvación.
Muchas veces he pensado que mi enfermedad era algo que derivaba de los nervios, una enfermedad nerviosa, antes de llamarle "mi locura". Todavía no se si mi estado nervioso, si mi alteración, ha sido una causa o una consecuencia, pero después de años, sigue ahí y no he podido aclimatarme, no he podido acostumbrarme, los nervios siguen ahí, el dolor sigue ahí, y con esta persistencia de la enfermedad todo se complica porque el horizonte es cada día que pasa más oscuro, más negro, más desesperado. La paciencia va disminuyendo, las defensas desaparecen, el mundo se curva sobre mi y la salida, la solución, parece cada vez más lejos, más imposible, más una quimera. Todo es peor día a día si no hay cambios, porque sin ningún cambio implica que cada vez queda menos tiempo, que cada vez el dolor dura más tiempo, que puede que no desaparezca jamás, que me acompañe todo lo que me quede de vida el dolor insoportable no me deje nunca y me niego, me rebelo a vivir en estas condiciones, porque vivir así no es vivir, o cuando menos, no es una forma de vida aceptable, no para mi, si alguien está dispuesto a vivir así, en estas condiciones, no soy yo el que le niegue su derecho, pero no para mi, tengo muy claro lo que estoy dispuesto a aguantar y lo que no.
Puede que sea una coincidencia, aunque no creo en ellas, pero desde que inicié esta estupidez, el tiempo se mantiene también invariable, con una bonanza insoportable, con una estabilidad desasogante (no se si ni siquiera existe esta palabra aplicada así), con una temperatura impropia, como si la naturaleza misma estuviera perpleja, confusa, sin saber que hacer y ante la duda, se mantuviese en este estado ambiguo. Incluso la naturaleza es ambigua... Lo único que no es ambiguo es mi estado. Vivo inmerso en una ciudad en que hace un buen día (táchese lo que no proceda, buen día no es sinónimo de sol y calor, puagh!) pero yo lo percibo de otra manera, por lo que la gente de mi alrededor no entiende nada de nada de lo que a mi me pasa, pero aunque lo entendiera, yo tampoco encontraría consuelo. Ojalá esta noche la niebla invada toda la ciudad, yo me convierta en un paseante nocturno y me engulla, me devore y me digiera, en una digestión que durase más de mil años...

Muchas veces he pensado que mi enfermedad era algo que derivaba de los nervios, una enfermedad nerviosa, antes de llamarle "mi locura". Todavía no se si mi estado nervioso, si mi alteración, ha sido una causa o una consecuencia, pero después de años, sigue ahí y no he podido aclimatarme, no he podido acostumbrarme, los nervios siguen ahí, el dolor sigue ahí, y con esta persistencia de la enfermedad todo se complica porque el horizonte es cada día que pasa más oscuro, más negro, más desesperado. La paciencia va disminuyendo, las defensas desaparecen, el mundo se curva sobre mi y la salida, la solución, parece cada vez más lejos, más imposible, más una quimera. Todo es peor día a día si no hay cambios, porque sin ningún cambio implica que cada vez queda menos tiempo, que cada vez el dolor dura más tiempo, que puede que no desaparezca jamás, que me acompañe todo lo que me quede de vida el dolor insoportable no me deje nunca y me niego, me rebelo a vivir en estas condiciones, porque vivir así no es vivir, o cuando menos, no es una forma de vida aceptable, no para mi, si alguien está dispuesto a vivir así, en estas condiciones, no soy yo el que le niegue su derecho, pero no para mi, tengo muy claro lo que estoy dispuesto a aguantar y lo que no.
Puede que sea una coincidencia, aunque no creo en ellas, pero desde que inicié esta estupidez, el tiempo se mantiene también invariable, con una bonanza insoportable, con una estabilidad desasogante (no se si ni siquiera existe esta palabra aplicada así), con una temperatura impropia, como si la naturaleza misma estuviera perpleja, confusa, sin saber que hacer y ante la duda, se mantuviese en este estado ambiguo. Incluso la naturaleza es ambigua... Lo único que no es ambiguo es mi estado. Vivo inmerso en una ciudad en que hace un buen día (táchese lo que no proceda, buen día no es sinónimo de sol y calor, puagh!) pero yo lo percibo de otra manera, por lo que la gente de mi alrededor no entiende nada de nada de lo que a mi me pasa, pero aunque lo entendiera, yo tampoco encontraría consuelo. Ojalá esta noche la niebla invada toda la ciudad, yo me convierta en un paseante nocturno y me engulla, me devore y me digiera, en una digestión que durase más de mil años...

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