dimarts, 5 de gener del 2010

Día 59: estático

En estas épocas del año la gente está más insoportable que nunca, la masa, la chusma se convierten en algo tan odioso como lo peor imaginable. Ser antisocial en estos días casi hasta reconforta, estar encerrado en casa, sin ningún contacto, sin salir, sin ver a nadie, sin otra cosa que la propia soledad como compañera. Pero a diferencia de la canción de Moustaki, ahora ya mi soledad ni siquiera se convierte en mi compañera, mi soledad no me acompaña, eso era antes, hace unos años, cuando la soledad me parecía eso, una compañera que había tenido toda la vida, mi única compañera, pero ahora ya no, ahora ya incluso la soledad me ha abandonado y ahora lo que tengo a mi lado no me sirve de compañía ni nada, simplemente es un peso cada vez más difícil de soportar, que se hace duro, muy duro. Ser antisocial no es una opción como hace un tiempo, ser antisocial es únicamente mi condición natural dadas mis circunstancias, dada mi situación, dada mi enfermedad.
Ahora ya no me acompaña nada ni nadie, ni dentro ni fuera, como si tuviera el vacío absoluto a mi alrededor, como si todo a mi alrededor continuase funcionando menos yo. Todo a mi alrededor sigue normal, todo sigue igual, la vida sigue, pero no en mi organismo, ni en mi mente, yo me he quedado parado en un punto sin posibilidad de salir, atrapado, sin salida, condenado. Una buena muestra del sentido del humor del destino.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada