dimecres, 6 de gener del 2010

Día 60: aislado

Hoy es de esos días en que me hubiese gustado no despertarme. Puede que lo haya dicho en otra ocasión, pero hoy es de esos días en que realmente hubiese preferido no vivirlo. No ha pasado nada, ningún hecho, ningún acontecimiento, nada en especial, pero no me siento bien, no me siento nada bien. Deambulo todo el día en mi prisión, en mi refugio con una desazón que no es nada normal, pese a que no parece haber nada que la haya desencadenado, ningún percance. No he visto a nadie, no he hablado con nadie, no he tenido ninguna noticia, mi encierro, que se prolonga no se ha visto alterado por nada ni por nadie, ni sms, ni llamadas, ni nada que haya podido producir alguna alteración en mi estatus. Puede que la enfermedad me produzca estos estado paranoicos, puede que sea alguna otra cosa, pero ya empiezo a estar más que harto. Debería acostumbrarme a estos estados alterados de conciencia pero no lo hago, no hay manera de habituarme a esta desesperanza, a esta situación, no me habitúo a mi propia muerte social, aunque yo la haya escogido como mal menor.
Así paso los días, encerrado y aislado, con unos pensamientos que harían estremecer a Jack el Destripador, ocultado entre una soledad que me aísla, que me protege pero que también me desespera.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada