dimarts, 21 de desembre del 2010

Día 409: dimisión

Tenemos algo en común con los seres unicelulares, somos simples, muy simples. Cuanto más estudio a la raza humana, esa raza a la que yo un día pertenecí pero que ahora me queda muy lejana, más tonta, estúpida y asquerosa me parece. No entiendo que se pueda ser tan "zoqueta" y hacer las estupideces tan enormes, y no me refiero a nivel individual, que pueden ser fácilmente explicables (aunque no compartibles). Mi concepción misantrópica del ser humano me condiciona, naturalmente pero cuando veo lo que estos días contemplo, más razones añado a mi decisión/obligación de dejarlo todo para desertar de la raza humana. No soy como Gregorio Samsa, que se encontró en la situación al despertar, pero hay una mezcla de encontrarse en la situación, la enfermedad, y la decisión, no por pura política pragmática sino como vehículo de una idea que no deja de repetirse en mi cabeza.
Mi dimisión es irrevocable.

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